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¿Pueden los procedimientos láser reducir el riesgo de cáncer de piel?

hace 3 horas
8 min de lectura

Datos científicos disponibles a 21 de octubre de 2026


En determinados estudios, algunos procedimientos láser se han asociado a menos tumores nuevos en la piel tratada. Es un hallazgo alentador para la dermatología láser. Renovar la piel con daño solar podría aportar beneficios que van más allá de mejorar su aspecto. [1, 2, 3, 4]


Los estudios se refieren principalmente al carcinoma basocelular y al carcinoma escamoso cutáneo. La mayoría se han realizado en personas con daño solar importante o antecedentes de cáncer de piel. Hasta ahora no se ha demostrado que los procedimientos láser reduzcan el riesgo de melanoma.


Las fotografías muestran ejemplos de corrección de manchas, tono desigual e irregularidades de la superficie cutánea. Los cambios estéticos son visibles, pero el posible beneficio de algunos métodos podría ser más amplio: los estudios apuntan a su potencial para reducir la aparición de nuevos carcinomas basocelulares y escamosos en piel con daño solar. [1, 2, 3, 4]


Es una línea de investigación adicional y prometedora. Las fotografías muestran el resultado externo; la posible reducción del riesgo se evalúa por separado mediante seguimiento a largo plazo. El método concreto se elige después de explorar la piel y valorar las indicaciones.


Comparación del dorso de la mano: las manchas marrones son menos visibles a la derecha.
Dorso de la mano: las manchas se han aclarado visiblemente y el tono es más uniforme. Corregir estos cambios forma parte de los objetivos habituales de la dermatología láser estética.

¿Por qué podría ocurrir?


El sol modifica la piel gradualmente: aparecen manchas y arrugas y la superficie se vuelve irregular. Estos cambios se denominan fotoenvejecimiento. Al mismo tiempo, la radiación ultravioleta puede dañar las células y aumentar el riesgo de cáncer cutáneo. No todos los efectos del sol se ven en el espejo. [5]


Dos fotografías de la frente cerca de la línea del cabello: la pigmentación parduzca irregular es menos visible a la derecha.
Frente, cerca de la línea del cabello: una zona extensa de pigmentación irregular aparece más clara y contrasta menos con la piel circundante.

Una manifestación de este daño es la queratosis actínica o solar. Suele parecer una pequeña zona áspera y descamativa. Algunas lesiones pueden evolucionar con el tiempo a carcinoma escamoso, por lo que conviene mostrarlas al médico. Sin embargo, no toda mancha o zona descamativa es una queratosis. [5]


El láser puede retirar parte del tejido dañado y activar la renovación cutánea. Los láseres fraccionados resultan especialmente interesantes: actúan sobre numerosas zonas diminutas dejando piel intacta entre ellas. Los estudios indican que después del procedimiento también mejora la función de células implicadas en la reparación y la respuesta a la radiación ultravioleta. Es uno de los posibles mecanismos que podrían contribuir a reducir el riesgo tumoral. [12, 15]


La dermatología estética también aborda lesiones elevadas aisladas e irregularidades. Antes del procedimiento, el médico valora su naturaleza y la indicación de eliminarlas. Aquí no se identifican las lesiones fotografiadas como alteraciones precancerosas.


Dos primeros planos cutáneos: a la derecha hay visiblemente menos pequeñas lesiones parduzcas elevadas.
Primer plano: a la derecha hay visiblemente menos lesiones elevadas y el relieve parece más uniforme. Es un objetivo estético independiente que requiere valorar previamente las lesiones.

¿Cómo surgió esta idea?


Ya en la década de 1990 se investigaba si el resurfacing láser podía reducir las queratosis solares y los tumores nuevos. Los primeros estudios eran pequeños y sus resultados variables. En la década de 2000 aparecieron datos más convincentes: tras renovar piel muy dañada disminuyeron las queratosis y, en algunos estudios, también aparecieron menos tumores nuevos. [6, 7, 8, 9, 10, 11]


Posteriormente, los estudios en animales indicaron que el láser fraccionado podía retrasar la aparición de tumores inducidos por radiación ultravioleta. El siguiente paso relevante fueron los estudios con seguimiento prolongado de pacientes. [13, 14]


Dos primeros planos de la mejilla: las manchas marrones son mucho menos marcadas a la derecha.
Numerosas manchas en la mejilla: a la derecha son mucho menos visibles, mientras se conservan la textura natural y el tono rosado.

¿Qué mostró el seguimiento prolongado de pacientes?


Un estudio publicado en 2021 incluyó a 48 personas de al menos 60 años con daño solar importante en los brazos. Un antebrazo recibió láser fraccionado y el otro no, lo que permitió comparar piel tratada y no tratada en la misma persona. [1, 18]


Durante un seguimiento de hasta tres años se detectaron 24 tumores en las zonas no tratadas y 2 en las tratadas. El recuento también incluyó las formas más tempranas de carcinoma escamoso, limitadas a la capa superficial de la piel. Las cifras se refieren a tumores, no a pacientes: una persona podía presentar varias lesiones. [1]


Parte del mismo grupo se siguió durante hasta cinco años y medio. En el estudio de seguimiento publicado en 2026 seguían apareciendo menos tumores nuevos y queratosis en la piel tratada. Por tanto, el efecto favorable de una sesión pudo observarse durante varios años. [2]


Comparación del cuello y el escote: las manchas marrones de la parte superior del pecho son menos marcadas a la derecha.
Escote: las numerosas manchas marrones son mucho menos marcadas. Las zonas expuestas del cuerpo también pueden requerir corrección de los efectos visibles del sol.

¿Qué se sabe de otros láseres?


Un estudio de 2023 comparó pacientes con antecedentes de cáncer cutáneo facial. Entre quienes recibieron procedimientos de láser fraccionado no ablativo, sin vaporizar la superficie, aparecieron nuevos tumores en aproximadamente el 21 %. En quienes no recibieron esos procedimientos, la cifra fue del 40 %. [3]


Se observó una asociación similar con el láser de colorante pulsado, utilizado habitualmente para alteraciones vasculares cutáneas. En un estudio publicado en línea en 2025 y en la revista en 2026 aparecieron nuevos tumores en aproximadamente el 27 % de quienes recibieron láser y el 54 % del grupo comparador. Todos tenían antecedentes de cáncer cutáneo facial. [4]


Ambos estudios analizaron historias clínicas. Muestran una asociación alentadora, pero todavía no permiten separar por completo el efecto del láser de otras diferencias entre los pacientes.


Dos fotografías de la sien y la mejilla: las manchas marrones grandes y pequeñas son mucho más claras a la derecha.
Sien y mejilla: a la derecha son mucho menos visibles tanto una mancha grande como las pequeñas que la rodean. Es un ejemplo de mejoría visible de un tono irregular.

También hay resultados alentadores con el láser de tulio. En estudios, incluido uno publicado en 2026, disminuyeron las queratosis solares y los signos de fotoenvejecimiento, con cambios favorables también al microscopio. Estos trabajos evaluaron el estado de la piel dañada; queda por estudiar la incidencia de cáncer cutáneo en los años siguientes. [17, 19]


Fotografías comparativas de la mejilla con los ojos ocultos: las pequeñas manchas marrones son menos marcadas a la derecha.
Pequeñas manchas difusas en la mejilla: el tono parece más uniforme a la derecha. La mejoría global resulta de cambios en numerosas zonas pequeñas.

También se investiga combinar láser con terapia fotodinámica, que activa mediante luz un medicamento aplicado sobre la piel. En un estudio de 2026, esta combinación ayudó a eliminar las queratosis con mayor eficacia que la terapia fotodinámica sin láser previo. [20]


Comparación de la piel del antebrazo: las manchas son más claras y contrastan menos a la derecha; parte de la pigmentación persiste.
Antebrazo: las manchas marrones son menos marcadas, aunque persiste pigmentación en algunas zonas. En la piel con daño solar se investiga precisamente el posible beneficio adicional de ciertos métodos láser para la salud cutánea.

¿Con qué certeza puede hablarse de una reducción del riesgo?


Ya existen datos clínicos directos: después de un procedimiento específico de láser fraccionado aparecieron menos tumores nuevos en la piel tratada. Otros trabajos respaldan esta línea de investigación. La posible reducción del riesgo de cáncer cutáneo es, por tanto, una cuestión científica que se estudia activamente. [1, 2, 3, 4, 24]


Aun así, los grupos estudiados siguen siendo relativamente pequeños. Se continúa investigando qué láseres y ajustes aportan mayor beneficio y para quiénes son adecuados. Hay nuevos estudios a largo plazo en curso. Los resultados no pueden extrapolarse automáticamente a cualquier procedimiento de rejuvenecimiento, depilación o eliminación de tatuajes. [21, 24]


Comparación de la sien cerca de la línea del cabello: las lesiones elevadas señaladas con flechas no se ven en la imagen derecha.
Sien, cerca de la línea del cabello: las pequeñas lesiones elevadas señaladas a la izquierda no se aprecian a la derecha. La superficie parece más uniforme.

Una piel más lisa no significa por sí sola que hayan desaparecido todas las alteraciones peligrosas. Las lesiones sospechosas requieren un diagnóstico específico, incluso si la persona se somete regularmente a procedimientos láser. [16, 22]


Comparación de un pliegue cutáneo: las pequeñas lesiones elevadas son mucho menos visibles a la derecha.
Pequeñas irregularidades en un pliegue cutáneo: muchas lesiones elevadas no aparecen a la derecha. Se observa un cambio de superficie, no una reducción de la profundidad del propio pliegue.

¿Qué significa para el paciente?


Los estudios actuales justifican el interés por la renovación cutánea con láser. Algunos métodos muestran un posible beneficio adicional: podrían aparecer menos tumores nuevos en piel con daño solar. Es una línea relevante de investigación dermatológica.


Comparación de la zona sobre el extremo externo de la ceja: la mancha marrón es mucho más clara a la derecha.
Zona pigmentada delimitada sobre la ceja: a la derecha aparece claramente más pálida. La fotografía muestra la corrección dirigida de una alteración estética concreta.

La protección diaria sigue requiriendo sombra, ropa que cubra la piel y un fotoprotector de amplio espectro con SPF de al menos 30. Una lesión nueva, que crece, sangra o tarda en cicatrizar debe mostrarse al médico. [5, 22, 23]


Dos fotografías del lateral del cuello y la parte inferior del rostro: el tono es más uniforme a la derecha.
Cuello y parte inferior del rostro: la irregularidad rojiza y parduzca es menos visible a la derecha. El resultado estético se aprecia sobre todo en un tono más uniforme.

En Dr USKOV Kliinik utilizamos procedimientos láser para corregir signos de fotoenvejecimiento: manchas, textura irregular y otros cambios asociados al sol. No ofrecemos prevención ni tratamiento del cáncer de piel. Este artículo presenta hallazgos científicos que ayudan a comprender las posibilidades de los láseres actuales.


Dos fotografías de la piel delante de la oreja: a la derecha no se ve la lesión elevada grande próxima a la línea del cabello.
Piel delante de la oreja: a la derecha no se aprecia la lesión elevada prominente cercana al cabello ni varias irregularidades pequeñas. Siguen visibles la textura natural y los orificios foliculares.


Fuentes


























 
 

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